domingo, 10 de julio de 2011

El médico Manuel Cabello Luque (1806-1864)


En 1835, coincidiendo con el establecimiento del Ayuntamiento de La Carlota tras la derogación del régimen foral bajo el que se habían gobernado las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena y Andalucía durante seis décadas, comenzaría a ejercer como médico en nuestra localidad Manuel Cabello Luque; muy probablemente debido a que al médico José Soldevilla, que desempeñaba este oficio en nuestro pueblo desde hacía quince años, no le era posible atender convenientemente a un vecindario que superaba los tres mil individuos; de los que, además, y para más inri, sólo un reducido porcentaje vivía en el núcleo principal o en alguna aldea.

Manuel Cabello era natural de La Rambla, donde había nacido en 1806 en el seno del matrimonio conformado por los también rambleños Fernando Cabello Portilla y Leonor Luque Paz. Tras finalizar la Segunda Enseñanza, se matriculó en el Real Colegio de Medicina y Cirugía de San Carlos (Madrid), licenciándose en 1829.

Desconocemos cuáles pudieron ser los primeros destinos en los que ejerció como galeno, pero es posible que en alguno de ellos conociera a la que sería su esposa, María de la Concepción Ortiz, que era originaria del Valle de Abdalajís (Málaga). En cualquier caso, en La Carlota fue donde desarrolló la mayor parte de su trayectoria profesional, ejerciendo como médico en la casa de la Calle Real del Arrecife (actual Avenida Carlos III) en la que siempre residió.

Unos años que debieron ser para él especialmente duros. Nuestro pueblo, como ya hemos indicado, debido a la aplicación del criterio defendido por Olavide y Campomanes de que los labradores debían vivir en sus propiedades para lograr de este modo una mejor y más intensa explotación del terreno, así como para que protegieran mejor sus bienes, contrastaba enormemente con otros municipios cercanos de la Campiña por su elevadísima dispersión poblacional (a excepción, claro está, de Fuente Palmera, que también fue una colonia; aunque en ésta el problema no era tan acusado por haber triunfado el poblamiento en aldeas). Tanto es así, que apenas un 20% de la población de La Carlota vivía el siglo XIX en el casco urbano principal, encontrándose el resto dispersos por el campo.

Una realidad que obligaba a los médicos a ejercer aquí su profesión de manera muy penosa, debiendo desplazarse a visitar a los enfermos que lo requerían a lomos de su caballo por caminos casi intransitables durante varios meses al año.

No obstante, a pesar de haber centrado su vida en devolver la salud y alargar la existencia a los demás, Manuel fallecería víctima de calentura atáxica relativamente joven. El 5 de mayo de 1864, cumplidos sólo cincuenta y ocho años, moriría en su domicilio, dejando a su mujer viuda y sola, ya que no habían tenido descendencia. De ahí que para garantizarle su subsistencia, decidiera nombrarla su heredera usufructuaria.

El entierro tuvo lugar en nuestro cementerio al día siguiente, siendo acompañado su féretro por veinticuatro pobres del municipio a los que se les abonó por ello la limosna correspondiente. Del mismo modo, Cabello dispuso que se dijesen por su alma e intención un total de doscientas misas rezadas, voluntad que su viuda se encargó de cumplir.

Fuente: Adolfo HAMER, “El médico Manuel Cabello Luque”, La Crónica de La Carlota, nº 93 (junio de 2011), p. 16. El retrato de Manuel Cabello ha sido amablemente cedido para su publicación por la familia Romero Anguiano, a la que el autor desea expresar su más sincero agradecimiento por ello.

No hay comentarios:

Publicar un comentario