sábado, 6 de agosto de 2011

El asentista Joseph Anton Jauch


Aunque no pocos historiadores, siguiendo las afirmaciones de Pablo de Olavide, han sostenido que el asentista Joseph Anton Johann Jauch, originario del cantón helvético de Uri, se dedicó a partir de marzo de 1769 a atacar a las nuevas poblaciones, lo cierto es que esto no puede afirmarse tan alegremente.

En nuestra opinión, Jauch lo que verdaderamente atacó fue el modo desordenado en que se estaba llevando a cabo el establecimiento de los colonos. Probablemente, él pudo ver en directo que aunque las circunstancias obligaban a los nuevos pobladores a soportar ciertas incomodidades, había cuestiones que eran de fácil resolución y no apreció un verdadero interés por solucionarlas con prontitud. Especialmente, todo lo relacionado con el pasto espiritual a los extranjeros y con la asistencia hospitalaria.

Jauch conocía las dificultades para conseguir sacerdotes alemanes ya que el propio Olavide le llegó a encargar, aunque poco después anuló la petición, que gestionara en Suiza el envío de curas alemanes a las colonias. Pero quizá a él, como a nosotros, le asaltara la duda de ¿por qué no se pudo destinar a las colonias de Andalucía, ni siquiera unas semanas, a alguno de los capellanes alemanes destinados a Sierra Morena?

Por ello, el asentista decidió elevar al rey el 14 de marzo de 1769 un extenso informe con numerosas quejas y denuncias. Entre otros, indicaba que los colonos eran trasladados a otras tierras montuosas, cuando ya habían desmontado las que se les asignaron primero, para colocar en ellas a españoles; que tenían problemas para confesarse, debiendo acudir a Écija a hacerlo con intérprete; y que carecían de hospitales, teniendo que ir también a la vecina ciudad a recibir asistencia hospitalaria.

No obstante, una petición elevada con buenas intenciones dio lugar a una visita de inspección a las nuevas colonias que causó unos perjuicios muy notables. El visitador, que fue el consejero de Castilla Pedro José Pérez Valiente, empeoró aún más la situación; quizá buscando la desaparición completa de la empresa neopoblacional, de la que él no era partidario.

Ahora bien, a pesar de todo, Jauch se mostró dispuesto a cumplir su palabra. No le gustó la enorme imprevisión que pudo ver en las colonias, ya que buena parte de las infraestructuras y equipamientos no se habían ejecutado, pero, aún así, a partir de junio de 1769 siguió aportando colonos a las nuevas poblaciones hasta completar en septiembre todas las familias de su contrata.


Fuente: Adolfo HAMER, "Contra la imprevisión en las colonias", La Crónica de La Carlota, nº 89 (febrero de 2011), p. 14.


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