domingo, 7 de agosto de 2011

El asentista que quiso ser colono


Aunque, sin duda, es mucho menos conocido que Thürriegel, hubo un segundo asentista encargado de reclutar colonos centroeuropeos para las Nuevas Poblaciones; nos referimos a Joseph Anton Johann Jauch, miembro de una de las familias más importantes del cantón suizo de Uri, y a quien Carlos III aprobó el 20 de mayo de 1768 una contrata para introducir en España cien familias suizas. Jauch tenía como aval una trayectoria intachable al servicio de la Corona española, ya que había servido durante diecinueve años como capitán del regimiento suizo de Besler.

Es más, a diferencia del referido Thürriegel, para quien sus colonos representaban sobre todo una ganancia económica, éste se preocupó especialmente por los suyos. Varios elementos lo prueban: acompañó personalmente a la primera remesa, quiso que dispusieran de un médico en su nuevo hogar, les dejó un empleado de su confianza para que velara por ellos e, incluso, parece que consideró la posibilidad de radicarse en las colonias. Pero no adelantemos acontecimientos.

El 23 de octubre de 1768 embarcaron, junto al asentista, en el puerto de Génova un total de 62 colonos suizos en el paquebot inglés “El Carnavales”. Éste arribó a Almería el 8 de diciembre, siendo desembarcados sus tripulantes en la tarde de ese mismo día; procediéndose también a dar sepultura al que por desgracia había fallecido durante la travesía.

La revista de los colonos tuvo lugar dos días después, siendo rechazados por el comisionado Lorenzo Tabares sólo tres de ellos. Quedaron, de este modo, un total de cincuenta y ocho individuos admitidos, que pronto se pusieron en marcha hacia las nuevas colonias.

El día veintiséis, Jauch llegó a La Carlota con los primeros 52 colonos de su contrata, ya que tres se habían quedado enfermos en el camino, dos habían fallecido y otro estaba “extraviado”. Entre ellos venían un médico y un secretario que el asentista no quiso que se quedasen en la clase de colonos, sino destinados a auxiliarlos en lo que necesitasen. Quintanilla decidió que esta remesa saldría al día siguiente con destino a La Luisiana, y en cuanto al médico pensó en enviarlo a Fuente Palmera ya que hablaba bien el italiano. No obstante, parece que Jauch insistió en que el médico acompañase a sus colonos, por lo que éste se establecería en La Luisiana durante tres meses a su costa; pasando posteriormente a Guarromán.

Por otro lado, al suizo no debió parecerle tan mala, en un primer momento, la situación de las colonias, ya que pidió a Olavide poder escoger una suerte para él mismo con objeto de asentarse como colono. El superintendente accedió y él la tomó, colocando en ella a un hombre de su confianza. Lamentablemente, desconocemos a ciencia cierta cuál fue ese lote de tierra. Todo parece apuntar a que ese individuo debió ser su secretario don Federico, cuyo principal cometido en las colonias era el de servir de intérprete a los suizos y el de proporcionarles consuelo; tal vez el Federico Haumber a quien se entregó la suerte 253 del 4º Departamento de La Carlota.


Fuente: Adolfo HAMER, "El asentista que quiso ser colono", La Crónica de La Carlota, nº 84 (septiembre de 2010), p. 12.

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