lunes, 30 de enero de 2012

Los otros bandoleros

Aprovechando la presencia del famoso bandolero “Pernales” en nuestro pueblo en el verano de 1906 (donde casi perdería la vida en un enfrentamiento con la guardia civil), así como en otras localidades cercanas, no pocos trataron de aprovechar el miedo que éste y sus compañeros infundían para suplantarlo a él o a alguno de los componentes de su banda al objeto de obtener sus propios botines.

En marzo de 1907, por ejemplo, la guardia civil de Fuente Palmera detuvo a un individuo que diciendo que era el “Pernales” había llamado en la casa del vecino de Fuente Carreteros Joaquín Rascón y le había exigido cierta suma que le fue negada.

Es más, no faltó incluso un vecino de La Carlota entre estos suplantadores. Nos referimos a Francisco Manuel Durán Serrano, un joven de veintiocho años residente en el 4º Departamento; donde había nacido el 2 de mayo de 1879 en el seno del matrimonio conformado por Francisco Durán Serrano y Ana Serrano Mata.

En compañía de otro joven natural de La Victoria, recorrió en el verano de 1907 los cortijos de Córdoba haciéndose pasar, según la ocasión, por distintos componentes de la banda del “Pernales”. En concreto, Francisco Manuel afirmaba ser el “Niño del Arahal”, que se le había unido en mayo de ese mismo año; mientras que su compañero se hacía pasar por el “Niño Bonito” e incluso por el propio “Pernales”.

No obstante, estas actividades se vieron truncadas a finales del mes de agosto. Aunque el victoriano logró escapar, Francisco Manuel fue detenido mientras realizaban uno de sus golpes. Un hecho que tuvo lugar, curiosamente, dos días antes de que los verdaderos “Pernales” y “Niño del Arahal” fueran abatidos por la guardia civil en la provincia de Albacete.

Pero conozcamos con más detalle este episodio. A las seis de la mañana del 29 de agosto, la guardia civil detuvo en Córdoba a un individuo que se había presentado en la casa de Santos Hernández, emplazada en la calle de San Pablo, exigiéndole que le llevase 200 pesetas al cortijo de Doña Sol, y manifestando para coaccionarle ser el “Niño del Arahal”. Hernández acudió a dicha cita tras dar aviso a benemérita, que detuvo a Durán Serrano; quien una vez en el cuartel confesó ser autor de esa extorsión.

En cuanto se difundió la noticia de su detención, el vecino de Córdoba José Heno Ruiz, acudió al cuartel para manifestar que a las ocho de la noche del día anterior, al llegar a la finca Majaneque, dos individuos le exigieron sesenta duros diciendo que eran el “Niño del Arahal” y el “Niño Bonito”, de la partida del “Pernales”. Sólo llevaba diez pesetas, pero le obligaron a escribir una carta a su mujer para que ésta les facilitara las 100 pesetas que tenía en su domicilio. El joven también se declaró autor de este delito.


Fuente: Adolfo HAMER, “Los otros bandoleros”, La Crónica de La Carlota, nº 101 (enero de 2012), p. 13. Depósito Legal: CO 1378-2003.


miércoles, 25 de enero de 2012

La Crónica de La Carlota y sus cien números (2003-2011)

A pesar de que el ejemplar de La Crónica de La Carlota que Vd. tiene en sus manos está numerado con el número 99, en realidad es el 100. Ello se debe a que allá por finales de 2005, un lapsus llevó a asignar de nuevo el mismo número de octubre al ejemplar de noviembre; no corrigiéndose posteriormente este despiste.

Así pues, este medio impreso ha logrado convertirse en estos años, y con diferencia, no sólo en el que más difusión ha tenido, y tiene, en nuestro municipio sino también en el más longevo. Todavía es posible recordar algunos intentos infructuosos de dotar a la localidad de publicaciones periódicas. Nos referimos fundamentalmente a El Colono (2002) y a El Periódico de La Carlota y sus Departamentos (2009), que surgieron con deseos de continuidad pero de los que apenas vieron la luz unos pocos números.

Ello supone que La Crónica de La Carlota viene informando a los vecinos de La Carlota desde hace cien meses, es decir, prácticamente los últimos ocho años y medio. Una vigencia que, como decíamos, ya ha consolidado a este medio como el que más tiempo se ha editado en la escasa y reciente historia del periodismo local de La Carlota. No en vano, el primer intento de crear un medio local que recogiera no sólo noticias de carácter oficial sino también de interés social fue el Boletín Informativo Municipal, surgido a iniciativa del Ayuntamiento de La Carlota a comienzos de los años ochenta del pasado siglo XX y que sólo se mantuvo unos años.

Pero centrémonos ahora en el medio que aquí nos ocupa. Desde que el primer número de La Crónica de La Carlota se distribuyera en septiembre de 2003, los vecinos de la localidad han contado mes a mes con un nuevo ejemplar con un diseño y distribución de contenidos que se ha mantenido en la misma línea hasta hoy; aunque lamentamos que algunas secciones, como la de Efemérides Locales y la de Fotografías Antiguas, desapareciesen en 2009, ya que ambas contaban con notable seguimiento.

Asimismo, también ha habido algunos cambios en los responsables de su preparación. A lo largo de estos años, la redacción del periódico ha estado a cargo de diferentes personas: Simón Aguayo y Pilar Lara (septiembre de 2003 - agosto de 2009), José Ignacio Chaparro (septiembre de 2009 - mayo 2011) y Tito Barrena (desde junio de 2011). Únicamente la sección de Historia Local permanece desde sus comienzos y hasta la fecha a cargo del que suscribe estas líneas.

Así pues, y en consonancia con todo lo expuesto anteriormente, no podemos menos que congratularnos por haber alcanzado La Crónica de La Carlota sus cien primeros números sirviendo de ventana informativa de lo que ocurre en nuestra localidad, y desear que todos podamos celebrar dentro de unos años su número 200.


Fuente: Adolfo HAMER, “Cien números de La Crónica de La Carlota”, La Crónica de La Carlota, nº 100 (diciembre de 2011), p. 12. Depósito Legal: CO 1378-2003.

La Fraternidad de La Carlota

Aunque el republicanismo había calado en La Carlota durante la primera experiencia republicana española, como lo prueba alguna persecución a republicanos en nuestro pueblo que tuvo lugar a comienzos de la última década del siglo XIX, no será hasta comienzos de la siguiente centuria cuando este movimiento volviera a recobrar fuerza.

En marzo de 1903, en un contexto de fuerte efervescencia de creación de sociedades obreras, las cuales solían tener una vida muy efímera, surge en el 2º Departamento La Fraternidad de La Carlota. Se trató de una organización que surgiría, muy probablemente, con unos objetivos sindicalistas, pero muy pronto se dotó de un marcado componente político republicano que, dicho sea de paso, contribuyó a que se la conociera más allá de los límites de esta zona del municipio.

Todo apunta a que el promotor de esta sociedad fue Francisco Carmona García, que ocuparía su presidencia; y también él sería el principal responsable de su pronto cambio de orientación. Hasta julio de ese mismo año, Carmona había desconfiado del movimiento republicano porque pensaba que los republicanos eran una farsa para acrecentar el poder de la monarquía con falsos republicanos; sin embargo, su suscripción al periódico Los Dominicales le hizo cambiar de opinión. Aún más, este medio escrito, que era leído en las reuniones de obreros, permitió una revitalización del movimiento obrero de los Departamentos 1º y 2º; por entonces algo desorganizado.

A través de sus páginas conocieron a la Unión Republicana, un partido político organizado en aquel entonces por Nicolás Salmerón, que sería su presidente, y por Alejandro Lerroux con el objetivo de unificar las dispersas fuerzas republicanas del país. Entre sus objetivos estaban la restauración de la Constitución de 1869, la proclamación de la república y la convocatoria de unas Cortes Constituyentes.

Con bastante rapidez, y a partir de este núcleo inicial de Los Algarbes, parte del movimiento obrero comenzaría a organizarse y a vincularse a la Junta Municipal Republicana de La Carlota, que se constituyó el 15 de agosto de 1903 y sería aprobada por la Comisión Ejecutiva de Córdoba.

Como no podía ser de otro modo, la presidencia de esa Junta Municipal Republicana recaería en Francisco Carmona; el cual parece que pasó, por ello, de ser presidente a secretario de La Fraternidad.

En consecuencia, a partir de entonces la directiva de dicha asociación obrera se compondría de los siguientes individuos: José Carmona Otero como presidente; Francisco Escribano Prieto como vicepresidente; José Sánchez como tesorero; Antonio Miranda, Diego Escribano, José Bartorinis y Manuel Borge como vocales; y el citado Francisco Carmona García como secretario.

Toda esta ilusión y rapidez con la que se vivió la reactivación del republicanismo en suelo colono no se vio, en cambio, correspondida con la misma celeridad por la organización provincial del partido. A pesar de que el 15 de agosto de 1903 se había enviado a la Junta Provincial Republicana de Córdoba nota de la constitución de la Junta Municipal Republicana de La Carlota, todavía a mediados de octubre no se habían recibido las instrucciones necesarias para las próximas elecciones de concejales que iban a tener lugar.

Un hecho que no redujo por entonces el empuje del republicanismo en La Carlota. El 8 de octubre siguiente, todo el partido socialista local acordó adherirse al partido republicano; permitiendo que a finales de año ya se estuvieran organizando comités de distrito en los Departamentos 1º, 2º, 3º, 5º y 8º.

Sin embargo, como solía ser habitual, todo este movimiento pronto comenzaría a decaer tanto por razones internas como por el acoso al que fue sometido por los partidos monárquicos, que se alternaban en el poder desde que tras el fracaso de la Primera República española se iniciara el sistema político de la Restauración.

Buena y elocuente prueba de ello fue lo que ocurriría sólo unos años más tarde. A fines del mes de abril de 1910, se celebró en La Carlota un mitin electoral; interviniendo en él el candidato republicano Emilio García López. Dos guardias municipales y un sereno se encararon con dos vecinos de los que más se distinguían en su entusiasmo, viniendo a las manos. De ello resultó herido Antonio Martínez, iniciándose en consecuencia un motín que fue atajado por la intervención de la guardia civil. Ni que decir tiene que los republicanos acudieron a Córdoba para entrevistarse con las autoridades provinciales para quejarse por los atropellos a los que, según ellos, eran sometidos por el alcalde.

Pero esos intentos por frenar un rebrote del movimiento republicano, impulsado fundamentalmente por el hecho de que socialistas y republicanos se hubieran coaligado a finales de la década, no tuvieron el éxito esperado. En 1910 se fundaron en La Fuencubierta y Las Pinedas sendos Centros de Unión Republicana, y el 30 de marzo de 1911 vio la luz en La Carlota La Fraternidad Republicana.

Unas iniciativas que irían sentando las bases para que el republicanismo fuera calando cada vez más en nuestra localidad. Nunca tendría, en verdad, un amplio seguimiento, pero sí el suficiente como para permitir que, en asociación con los socialistas, la candidatura republicana sumara en las elecciones municipales de 12 de abril de 1931 más concejales que la presentada por los monárquicos.


Fuente: Adolfo HAMER, “La Junta Municipal Republicana carloteña (I parte). La Fraternidad de La Carlota”, La Crónica de La Carlota, nº 97 (octubre de 2011), p. 16; y “La Junta Municipal Republicana carloteña (II parte). La Fraternidad de La Carlota”, La Crónica de La Carlota, nº 98 (noviembre de 2011), p. 13. Depósito Legal: CO 1378-2003.