lunes, 13 de febrero de 2012

Juan Vázquez, primer escribano de La Carlota

El establecimiento de nuestra localidad, allá por finales del siglo XVIII, llevó aparejada la puesta en marcha de una serie de organismos de gobierno y administración, así como de distintos empleos destinados a cubrir las necesidades básicas de los colonos. Entre ellos no podía faltar un fedatario público, que con su intervención otorgara carácter público a documentos privados y que garantizara la legalidad de los documentos en los que él interviniera. En un primer momento, la Subdelegación de La Carlota se sirvió del notario eclesiástico Ignacio del Pozo Goyeneche, que ejerció como tal a partir de marzo de 1769, el cual prestó sus servicios como fiel de fechos a toda la colonia.

No obstante, pocos años después se procedió a dotar a La Carlota de un notario real, seguramente para garantizar que la documentación tramitada en los juzgados de la Subdelegación y del alcalde mayor tuviera los mayores visos de legalidad.

El elegido para el cargo fue un individuo muy cercano al subdelegado Fernando de Quintanilla. Nos referimos a Juan Vázquez Montesinos, que por aquel entonces era notario mayor de reinos de la audiencia eclesiástica de la villa y bailiaje de Lora (Sevilla), y que se había trasladado a La Carlota acompañando a Quintanilla, probablemente para ejercer como su asistente y secretario particular. En 1777, Vázquez solicitó al rey que se le concediera la notaría de reinos para poder ejercer en nuestra localidad; una petición que le fue concedida, ejerciendo como tal desde 1778 hasta 1803.

En lo que respecta a su vida personal conocemos algunos detalles. Era natural de Jerez de la Frontera, donde nació hacia 1743 en el seno del matrimonio conformado por José Vázquez y Catalina Montesino. El 30 de octubre de 1780 contrajo matrimonio en nuestra localidad con la linarense María Gamero, hija de José Gamero, contador de las Nuevas Poblaciones de Andalucía, y de María Portillo; un enlace del que llegaría a adultos cinco hijos.

A comienzos del siglo XIX su salud debió resentirse, por lo que optó por otorgar testamento mancomunado junto a su mujer en junio de 1802, pidiendo ser amortajado con hábito de religioso capuchino tras su muerte y que se dijeran por su alma e intención doscientas misas. Al parecer, al año siguiente cesó voluntariamente como escribano de los juzgados; nombrándose para sucederle a dos escribanos: Miguel Muñoz para la escribanía de la Subdelegación y José María Custodio para el juzgado del alcalde mayor.

Finalmente, Juan Vázquez falleció a consecuencia de tabardillo (tifus exemántico) en La Carlota el 22 de marzo de 1804, siendo enterrado al día siguiente en su cementerio.


Fuente: Adolfo HAMER, “Juan Vázquez, primer escribano de La Carlota”, La Crónica de La Carlota, nº 102 (febrero de 2012), p. 13. D.L.: CO 1378-2003.