martes, 20 de marzo de 2012

Los Pósitos de La Carlota

Como capital de las Nuevas Poblaciones de Andalucía, así como colonia de mayor extensión territorial y con más vecinos, La Carlota dispuso de un amplio conjunto de edificios de carácter público. Los tres pósitos, probablemente, sean los más desconocidos de todos ellos a pesar de que fueron los más directamente relacionados con el fin eminentemente agrario que se tuvo presente para su fundación.

Comencemos con el Pósito de Labradores, que tenía como función el mantener un acopio de granos destinados a ser prestados, en condiciones favorables, a los colonos labradores para la sementera y en periodos de escasez. Todo apunta a que se construiría a comienzos de la década de los años setenta del siglo XVIII, formando un único cuerpo junto al conocido como Pósito Viejo de Diezmos. Obviamente, al estar ambos destinados a almacenar granos se decidió aprovechar una misma edificación; no obstante, y a pesar de que exteriormente no muestre ninguno de los dos ningún tipo de ornamentación que permita diferenciarlos, lo cierto es que ambos estaban separados. No en vano, sus cometidos eran diferentes; por lo que cada uno llevaba su propia administración y contabilidad.

El conocido como Pósito Viejo de Diezmos, que ya hemos indicado que se construyó en los primeros momentos de la colonización, tuvo como primera función el almacenar el grano que la Real Hacienda repartía en los primeros momentos a los colonos; posteriormente se destinaría a almacén de los diezmos novales pertenecientes a la Real Hacienda. Al haberse construido en un momento en el que los colonos aún estaban exentos de pagar el diezmo por sus cosechas (el periodo de exención concluyó en 1779), sus dimensiones –aunque considerables- no se ajustaban a las necesidades reales de la que fue la colonia de mayor superficie destinada al cultivo de cereales de todas las situadas en este partido territorial.

Por ello, ya en 1779 el subdelegado Fernando de Quintanilla reclamaba con urgencia la necesidad de ampliarlo. Así pues, es probable que la construcción del Pósito Nuevo de Diezmos se llevase a cabo en los años siguientes a dicha petición. Éste, aunque colindante con el antiguo, se levantó perpendicular a aquel ocupando el espacio existente hasta la Real Posada y Fonda; conformando, de este modo, una única manzana que dejaba un gran patio en su interior.

En lo concerniente a los detalles arquitectónicos, en esta ocasión no se optó por la ausencia de detalles ornamentales que caracteriza al pósito viejo; sino que se decidió levantar una fachada similar a la de la Real Posada. Tan parecida que a simple vista, fácilmente se puede caer en el error de considerar todo el conjunto como una única realidad constructiva.

Fuente: Adolfo HAMER, “Los pósitos de La Carlota”, La Crónica de La Carlota, nº 103 (marzo de 2012), p. 14. Depósito Legal: CO-1378-2003.