viernes, 24 de agosto de 2012

El Sindicato Católico Agrario de Las Pinedas


Aunque las entidades sindicales de corte católico existentes en la Córdoba de comienzos del pasado siglo XX tuvieron, por lo general, una vida bastante efímera, hubo una que se mantuvo vigente durante más de dos décadas. Nos referimos al Sindicato Católico Agrario de Las Pinedas, también conocido como Sindicato Católico Nuestra Señora de los Ángeles, fundado el 13 de septiembre de 1908 y declarado legalmente constituido al mes siguiente.

Estos sindicatos católicos agrarios surgieron al amparo de la Ley de Sindicatos Agrícolas de 30 de enero de 1906. La ausencia de una institución oficial que atendiese las necesidades de los agricultores hizo que aparecieran distintas iniciativas privadas con este fin y la Iglesia, que aspiraba a conseguir mayor influencia en el mundo rural, aprovecharía la situación. De ahí que instituyese los “Sindicatos Agrícolas Católicos”, entendidos como cooperativas agrícolas y no con la acepción que hoy se da al término sindicato, y las Cajas Rurales. Estas últimas, destinadas fundamentalmente a otorgar préstamos a los agricultores, se fundieron con los sindicatos para beneficiarse de las exenciones fiscales de la Ley de 1906.

Lamentablemente, no es mucho lo que conocemos acerca del funcionamiento de esta organización radicada en nuestro municipio pero sí lo suficiente como para afirmar que su éxito radicó tanto en la buena disposición de los sucesivos párrocos de Las Pinedas como en el acierto en la gestión de los arriendos y las iniciativas crediticias puestas en marcha. En este sentido, suponemos que el padre Miguel Naranjo Baena, encargado de la parroquia en aquellos años, tendría hasta su fallecimiento, acaecido en abril de 1915, un activo papel en la puesta en marcha de este sindicato.

Esa mencionada vertiente de caja rural haría que todas estas entidades tuvieran que remitir periódicamente al gobierno civil de la provincia los balances de sus operaciones, que en el caso de la que nos ocupa contuvieron cifras muy considerables en sus primeros años de actividad. Por ejemplo, el Banco Popular de León XIII facilitó en junio de 1915 al Sindicato Agrícola Nuestra Señora de los Ángeles de Las Pinedas un préstamo 8.500 pesetas, complementado en diciembre de ese mismo año con otras 9.000.

En lo que respecta al número de socios, no contamos con informaciones sobre esta primera etapa, aunque suponemos que la cifra sería muy similar a la registrada años más tarde, situada en torno a setenta y tantos.

Todo ello haría posible que en octubre de 1919, entre los veintiocho sindicatos de la Federación Católico Agraria de Córdoba (FCAC) sólo el de Las Pinedas no se hubiera fundado ese mismo año, sino diez años atrás.

La reactivación del sindicalismo católico agrario tras el Trienio Bolchevique (1918-1920) en la provincia de Córdoba supuso para el Sindicato Católico Agrario de Las Pinedas una nueva etapa de auge. Tanto es así que llegaría a disponer hasta de su propia bandera.

El 6 de mayo de 1919 dos integrantes del grupo de jóvenes propagandistas de la CNCA (Confederación Nacional Católica Agraria) visitaron Las Pinedas y La Carlota, así como otras localidades cercanas, “procurando fundar sindicatos donde no existen y consolidando los ya existentes”. Aún así, no parece que tuviera especial éxito esta campaña fuera del ámbito estricto de dicha aldea pues sólo nos consta la creación de otro sindicato en nuestro pueblo, aunque diez años más tarde; nos referimos al Sindicato Católico Agrario de Chica Carlota, que dispuso desde su nacimiento de secciones de Caja Rural y de Compras en Común.

Ahora bien, esta realidad no impidió que el de Las Pinedas continuase recibiendo subvenciones como la que informó favorablemente el Consejo Provincial de Fomento en su sesión de 29 de mayo de 1920. Aún más, parece que en noviembre de ese mismo año tuvo lugar una refundación del sindicato, al inscribirse en el Registro del Gobierno Civil de Córdoba los estatutos del Sindicato Agrícola y Caja Rural de Las Pinedas. Por aquel entonces, éste disponía de un total de 72 socios.

Pero ¿en qué consistían exactamente las actividades que desarrollaba? Básicamente en el arriendo de tierras y en el mantenimiento de una caja rural y distintos fondos para garantizar los intereses comunes.

Sin ningún lugar a duda, sería el arriendo de algo más de cuatrocientas fanegas de tierra que mantuvo durante muchos años en la finca Majadas Viejas, del término municipal de Guadalcázar, la verdadera clave que permitió la subsistencia y pujanza de esta organización; ya que el arriendo de sus pastos y espigaderos le permitía disponer de no pocos ingresos. Tanto es así que en octubre de 1921, estando presidida por Miguel Reif, disponía de 6.000 pesetas de capital. Una bonanza que llevaría el día 15 de ese mismo mes a abrir una caja rural con las imposiciones que se hicieron ese día tras una conferencia pronunciada en la aldea en la que se explicó al vecindario sus beneficios, y que alcanzaron 1.500 pesetas.

El sindicato se mantuvo pujante hasta finales de la Segunda República, no en vano en 1929 tenía 75 socios y en 1935 éste, al igual que el de la Chica Carlota, se contaba entre los únicos once sindicatos y asociaciones agrícolas recogidas en el censo electoral de la Cámara Oficial Agrícola de la provincia de Córdoba. Igualmente, no olvidó la formación de sus miembros suscribiéndose en 1923 a la Revista Mariana, cuyo contenido era afín a su orientación católica.


Fuente: Adolfo HAMER, “El Sindicato Católico Agrario de Las Pinedas”, La Crónica de La Carlota, nº 105 (julio de 2012), p. 11; y nº 106 (agosto de 2012), p. 11.